viernes, 1 de mayo de 2015

UNA DE LAS RESEÑAS SOBRE EL PRIMER CARRO EN LA MESA DE ESNUJAQUE

 
Hace un tiempo un amigo alemán llamado Richard Flebbe (+) me comentó sobre una parte de este libro (Máximo Lang cuenta de sus viajes en el interior de Venezuela durante los años treinta) donde se reseñaba la llegada del primer carro a la Mesa de Esnujaque. Motivado por lo interesante del escrito se ofreció muy amablemente a hacerme la traducción del mismo y así se hizo, En la tarde de ese día se hizo la traducción junto a su esposa Ingrid quien además de ayudarnos con el trabajo de llevar al español lo escrito por Máximo Lang en su libro deleitó la velada con sus sabrosas galletas caseras junto a un delicioso te...A continuación el resultado del trabajo hecho hace unos años gracias a estos amigos alemanes:
     "Era el tiempo en que Chacao había pelea de gallos y existía el tranvía en Caracas. Mucho antes de las autopistas modernas y la televisión. Antes de las discotecas, striptease y el blues jeans.
     Un representante de productos farmacéuticos se erró en el camino y al preguntarle a un campesino sobre cómo llegar a la Mesa de Esnujaque le dio la información: …”siga Ud. 10 kilómetros y verá la mesa…”Para el forastero le pareció un lindo paseo entre pastos y árboles que pensó que eran eucaliptos, el señor se dijo a sí mismo que no era un botánico para saber qué tipo de árboles eran. De todas maneras ese lindo paseo terminó en el pueblito de La Mesa
     Fue por un camino muy angosto con curvas muy pronunciadas que aún para su pequeño carro Ford eran muy difíciles pues en varias oportunidades tuvo que echar repetidas veces hacia delante y hacia atrás para poder pasar algunas de las curvas. Además,  lo fuerte de la pendiente le hacía más complicada la llegada al pueblo.
     La vista fue impresionante…en especial cuando era hacia abajo, o sea los precipicios. Después de cada curva se podía sentir la posibilidad de una caída al vacío en caso de que el carrito se descarrilara. Pero el calvario motorizado terminó al llegar a la Mesa. Esto lo decía el señor Máximo al relator de esta historia.
     Al llegar a los 1700 msnm dejó el carro en la plaza Bolívar y preguntó cómo llegar a la Botica del Doctor Rocha. Al llegar a la botica lo recibió la señora del Boticario, se presentó y pidió hablar con el doctor el cual vino  de inmediato y lo saludó muy amablemente.
     Hablaron largamente sobre la firma alemana de productos que él también germano representaba; los componentes, indicaciones, dosificaciones y los resultados clínicos.
     Dejaron de hablar sobre lo farmacéutico y el doctor Rocha preguntó sobre la vida cotidiana en Caracas, además del “viejo General” Juan Vicente Gómez.
     El doctor desde sus estudios estuvo solamente tres o cuatro veces en la capital.
     Con cafecito y aguardiente estuvieron hablando por varias horas, Aunque por momentos entender al doctor era muy difícil debido a su labio leporino y por lo tanto su articulación era difícil de entender. Esa dificultad fue compensada por la ayuda de su esposa que fungió como intérprete
     Consideró que al estar de visita en un pueblo donde era muy difícil que vendedores y propagandistas fueran de visita sería muy descortés irse rápido y menos después de un pedido de 280 bolívares en el bolsillo (Mucho dinero para esa época) Con diplomacia se despidió de sus anfitriones y nuevos clientes haciéndoles ver sobre su necesidad de seguir el viaje a Timotes. Mencionó a ellos lo miserable del camino de regreso, además de lo peligroso y pendiente del mismo a lo que le preguntaron dónde había dejado sus bestias,  y el alemán respondió: Qué Bestias Señor. A lo que el doctor Rocha le dijo: Naturalmente en las que usted subió.  Pensó el señor Máximo que no se entendían por la dificultad para entender al doctor. Le dijo que había subido ese maldito camino un carrito Ford que dejó en la pequeña plaza del pueblo. Asombrado le dijeron que eso era imposible…que por el camino de mulas no pudiera subir en carro no se pudo haber logrado.
     Así fue como se entera que había sido el primero en subir a La Mesa  y lo conquistó por el camino de mulas…Por eso se sintió casi orgulloso.
     El problema era ahora cómo bajar con el carro…sabiendo lo difícil que fue subir tenía sus fuertes dudas de hacer ese experimento  de bajar solo, el docto viendo su dilema buscó a un  joven que por dos fuertes se quería arriesgar a bajar el auto. Se montó al lado del joven hasta las afueras del pueblo donde Al parar se bajó del carro y a pie lo acompañó hasta llegar seguros a la parte baja del pueblo. De ahí en adelante prosiguió su camino ya conduciendo aquel valiente vehículo que había hecho la proeza de ser el primer carro en llegar a La mesa por el camino de mulas". (Traducción hecha del libro: Máximo Lang cuenta de sus viajes en el interior de Venezuela durante los años treinta)
 
 
 Portada del libro de donde se extrajo el artículo y facilitado para ser fotografiado por el señor Raúl D Haas
 
 Aparentemente este fue el "Fordcito" que hizo la proeza de subir por el camino real hasta La Mesa de Esnujaque
 
Esta fotografía data de la época en que el señor Máximo visitó al pueblo de La Mesa de Esnujaque...En la esquina a mano derecha se puede ver la Botica del doctor Rocha con un aviso de "píldoras de Vida del Doctor Ross" y en letras mas grandes y escrito en la Pared "LA MERIDEÑA", nombre que identificaba su botica.

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Procesión previa a celebrarse misa de San Benito de Palermo de La Mesa de Esnujaque

 https://youtube.com/watch?v=CRRf9h27fdU&feature=shared